Historia de la Scuola

Remontándonos en el tiempo

El 12 de octubre de 1912 se fundó la Societá Italiana d'lstruzione. Esta iniciativa acogía aspiraciones de larga data, cuando se hacía sentir con mayor fuerza la necesidad de superar la lejanía física y espiritual de la madre patria italiana. Muchos habían intentado, con sus escasos medios, hacer algo al respecto, pero sus nombres se pierden en la bruma del pasado. Algunos sintetizan en su persona los nombres de tantos que han quedado para siempre en el anonimato: Giovanni Manassera, quien en el año 1886 fundara el "Collegio Convitto Italiano" en Av. Independencia; Maria Da Bove, quien en 1896 echara a andar una pequeña escuela en la sede de la Sesta Compagnia Pompieri; Angela Arrigó, quien hiciera varios intentos en distintas sedes, y las señoritas Piazza y Sussan, quienes dirigirán el "Istituto Italiano" en Playa Ancha.

El llamado de la Patria

Pero la Societá Italiana d'lstruzione aspiraba a algo más permanente, recogiendo la herencia de un antiguo Comitato Italiano Pro Scuo1a. Se adquirió un terreno en Av. Yerbas Buenas, donde surgiría después la futura Villa Italia. En 1913 Bartolomeo Sanguineti cede a la Societá una propiedad de 686 M2 en Av. Victoria (la actual Pedro Montt). Nadie se habría imaginado entonces que precisamente en ese terreno habría de surgir un día la Scuola actual. Pero oscuros nubarrones amenazaban al continente europeo, y el llamado de la patria lejana convocaba a los voluntarios que orientaban todos sus esfuerzos en esa dirección.

Los tiempos maduran

En 1921 se coloca simbólicamente la primera piedra de la Villa Italia; a pesar de todo, si­guen llegando con meticulosa exactitud los legados, las cesiones, las donaciones. Sin em­bargo, tras este primer esfuerzo los generosos fundadores se encierran en los cuarteles de invierno, dejando a las generaciones sucesivas la tarea de concretar el sueño que sus cora­zones largamente ansiaban.

Durante el año 1932, visita Valparaíso, donde era cónsul Italo Capanni, el delegado de los italianos en el extranjero Piero Parini. Comprendiendo que los tiempos ya están maduros, se compromete, tras su regreso a Italia, a tramitar el envío de una profesora‑directora.

La Scuola Italiana "Arturo Dell'Oro"

Piero Parini no hablaba en vano. Pocos meses después llegaba a Valparaíso la Srta. Rosa Dania. Era necesario proceder con toda rapidez. Se preparó la sede de la Scuola Italiana en la Av. Francia y se contrataron las primeras profesoras: Gioconda Buttazzoni, Firminia Burlando, Amelia Gamboa, Gerrima Curotto. En el mes de marzo de 1933 se iniciaron las clases con 128 alumnos, aunque la ceremonia de inauguración se realizó el 21 de abril, coincidente con la celebración del día de Roma. La Scuola se llamó "Arturo Dell'Oro", en homenaje al inmenso espíritu de sacrificio de un joven voluntario ítalo‑chileno que había caído en combate en el cielo de Belluno, durante la Primera Guerra Mundial. El presidente del Comitato Pro Scuola, Baldassare Mischi, du­rante la inauguración pronunciaba estas palabras: "Hoy tenemos hechos concretos, y será para nosotros un placer entregar esta escuela a la Societá Italiana d'lstruzione, con la convicción de que se sentirá apoyada y sabrá interpretar los deseos de la Colectividad en la forma más eficaz."

El “Balilla"

Ese mismo año el podestá de Génova, Eugenio Broccardi, envía como regalo a la Scuola la estatua del Balilla, el valeroso muchacho Giovanni Battista Perazzo, quien en el lejano 1746 había comenzado el primer movimiento de resistencia contra los extranjeros mediante una simbólica ‑ y seguramente efectiva ‑ pedrada. La estatua del Balilla se convertiría con el tiempo en símbolo de nuestra Scuo1a.

La nueva sede

Posteriormente, en 1936, el gobierno italiano envió a Hermes Ponzani en reemplazo de Rosa Dania. Bajo su dirección se llevaría a cabo la histórica mudanza de la Scuola a la nueva sede. Efectivamente, en 1937 surgieron los nombres vigorosos y ejemplares de quienes llamaron a un renacer de la Societá con la reforma de los estatutos y con la reor­ganización de la estructura directiva, hasta ese entonces sujeta a la nómina de otras insti­tuciones.

En 1939, siendo cónsul Enrico Mattoli, se formó el Consejo Directivo el cual, tras un largo proceso de selección y evaluación de proyectos, comenzó la construcción del edificio actual. Giuseppe Canepa, presidente (tras un corto período de Gustavo Bacci); Sergio Venezian, vicepresidente; Aldo Colombo, secretario; Americo Olcese, tesorero, y Giannino Piazza, Hermes Ponzani, Edoardo Scassi‑Buffa y Agostino Viale, consejeros, fueron los encargados de dar comienzo a la gran tarea.

La unión hace la fuerza

Una nueva guerra proyectaba su sombra siniestra sobe las fronteras del mundo, Pero las experiencias anteriores indicaban que una interrupción habría sido fatal, Por ello, supe­rando dificultades cada día mayores, involucrando en situaciones riesgosas a cada uno de sus miembros debido a las malfamadas y vergonzosas listas negras ‑ práctica tristemente célebre en aquellos convulsionados días de la guerra ‑ la construcción comenzó en 1940 bajo la dirección arquitectónica de David Cuneo y Jorge López, y la dirección ejecutiva de Giovanni Sias. Se superaron todos los obstáculos ‑ principalmente relacionados con el suministro de materiales, bastante escasos, y con el financiamiento. Los comerciantes, los industriales, toda la colectividad, desde el rico hasta el más humilde obrero, todos, sin ex­cepción, aportaron su ayuda generosa. Sus nombres han quedado registrados en el Libro de Actas.

El difícil camino

En 1940, a través del decreto Nº 659, se obtiene la autorización del Supremo Gobierno para el funcionamiento del primer cielo de enseñanza media.

En 1941 se abandona la antigua sede de Av. Francia y se instalan los cursos, aunque en forma provisoria, en el edificio aún inconcluso.

El último día de diciembre de 1942 Sergio Venezian pronuncia el discurso de inauguración oficial, en una atmósfera de austera solemnidad acentuada por los momentos críticos que vivía entonces el mundo, y concluye: "Entregamos el fruto de nuestro esfuerzo a Chile, a Italia y a toda la comunidad".

En 1944 asume como director el profesor Giovanni Montedonico.

En 1945 el Supremo Gobierno confiere a la Scuola el título de "Cooperador de la función educativa del Estado."

En 1953‑54 se construye un nuevo piso sobre el aula magna con la colaboración de Alfredo Colombo y Teresio Mezzano.

En 1957‑58 se agrega un nuevo piso al cuerpo principal. Sus artífices son Alfredo Colombo, Teresio Mezzano y Hugo Moletto.

Asociaciones beneméritas

Toda esta enorme actividad contó con la colaboración de un Comitato Femminile Pro Scuo1a extraordinariamente activo, dirigido sucesivamente por las Sras. Emma Piazza, Ida Tommasello, Eugenia Bacigalupo y, posteriormente, Gina Droghetti y Caterina Ansaldo.

Nace la Asociación de Ex‑Alumnos ‑ hoy denominada Associazione Ex‑Alunni Giovanni Montedonico.

Apoyando codo a codo a la Scuola en su obra de italianidad, la Societá Dante Alighieri cumple a la perfección su programa de difusión de la lengua y la cultura italianas entre los alumnos, los profesores, los ex‑alumnos y los apoderados, y contribuye permanentemente aportando libros, diccionarios y revistas a nuestro establecimiento.

De más reciente creación, el Centro de Padres y Apoderados ha apoyado siempre en forma generosa la obra educativa de la Scuola en momentos difíciles ‑ que son los más ‑ organizando seminarios y escuelas de padres, y proyectando la luz de la formación más allá de las salas de clases.

Cabe mencionar también otra institución, cuyo objetivo primero es el de ser la voz representante de las inquietudes, aspiraciones y derechos del alumnado: el Centro Alunni Scuola Italiana Valparaíso (CASIV). Además de la Función mencionada, el centro de alumnos tiene como objetivos desarrollar el espíritu de autodisciplina, responsabilidad y compañerismo, y colaborar con la Dirección, profesores y compañeros en la resolución de problemas.

Siempre adelante

En 1959 la Societá Italiana d'lstruzione amplió su radio de acción hasta Villa Alemana, donde administró por muchos años una filial completa, que posteriormente se reorganizó cuando se entregó la gestión directa a esa comunidad.

En 1961 la Scuola estuvo en peligro de ser destruida por un voraz incendio que, por fortuna y gracias a la oportuna intervención de los bomberos, redujo a escombros humeantes sólo el sector del aula magna. Hubo nuevamente necesidad de un gigantesco esfuerzo, y nuevamente se superó la emergencia con el trabajo y el sacrificio de muchos.

En 1965 el Vicedirector Albino Misseroni era nombrado Director, cargo que por más de veinte años ‑ los más históricos de la Scuola ‑ ocupara Giovanni Montedonico.

Todos estos acontecimientos se desarrollaron bajo la presidencia de los Sres. Gustavo Bacci, Giuseppe Canepa, Giannino Piazza, Andrea Bacigalupo, Domenico Peirano e Italo Bacigalupo.

El consuelo de sentir la Patria cercana

Fue igualmente determinante en todo momento el decidido apoyo de los varios cónsules de Italia que transmitieron siempre el aliento y el estímulo de la madre patria. Entre ellos es menester recordar, durante el periodo de reorganización, a Italo Capanni, Guido Sollazzo y Enrico Mattoli, y en los últimos años a Tullio Grazioli, que inauguró los viajes a Italia de nuestros alumnos - iniciativa de grandes proyecciones educativas -, a Gaspare Biondo, Armando Covatta y nuestra ex-alumna Angela Nattero. Su cariño hacia la Scuola y su perseverante preocupación por ella son prenda de garantía de las dificultades que hubo que superar.

La nueva Scuola

La extraordinaria respuesta de la comunidad a la iniciativa de la creación de la Scuola Italiana continuó ejerciendo su presión sobre el consejo directivo de la Societá Italiana d'lstruzione, la cual, mediante esfuerzos inenarrables, ha ido adquiriendo los terrenos adyacentes al edificio principal. Para las engorrosas formalidades legales y jurídicas aportaron su alta capacidad profesional los abogados Renato Damilano, Italo Paolinelli, Juan Castelletto y Aldo Topasio.

En 1973, después de muchas incertidumbres, pero impulsados por la necesidad de contar con un espacio físico mayor, se dio comienzo a una nueva ampliación. Sería largo enumerar todas las dificultades, los infinitos e infaltables obstáculos, sobre todo de tipo económico, que hubo que eludir, vencer o por último ignorar. Pero es historia pasada.

Este esfuerzo significó 15 nuevas y modernas salas de clases, 618 m2 de patio abierto, 1212 m2 de pasillos y patios cubiertos, 257 m2 para taller de carpintería y bodega situados en el subterráneo, y una sala de conferencias dedicada a la memoria de Giovanni Montedonico. Un moderno y elegante modelo arquitectónico que el arquitecto Vittorio Maggi y los constructores Héctor Chiappini y Gastón Fermandois lograron integrar al clásico edificio existente.

Pero todavía no estaba dicha la última palabra en cuanto a expansión y metas. A comienzos de 1979 la Societá Italiana d'lstruzione extendió un poco más aún su esfera geográfica incorporando el terreno del ex café Checo. En 1981 vendría el gran salto y el mayor desafío de toda su historia: se incorporan a la Scuola los terrenos de la CCU (4970 m2), lo que significa ocupar el 97% de la manzana comprendida entre las calles Pedro Montt, Simón Bolívar, San Ignacio y Chacabuco.

En 1985 se inaugura un cómodo y espacioso gimnasio con canchas para la práctica del básquetbol, vóleibol y baby‑fútbol. Simultáneamente se inauguran los jardines de la Scuola, una amplia zona de prados, plantas y flores. Aldo Topasio ocupa el cargo de presidente de la Societá Italiana d'lstruzione.

En 1987 se inaugura todo un nuevo sector dedicado a la memoria del ex presidente de la Societá Italiana d'lstruzione Italo Bacigalupo. Comprende un moderno laboratorio de idiomas y salas de artes.

En 1989 se abre a los alumnos la biblioteca "Aldo Colombo" con una amplio y cómodo sector dedicado a la lectura. Los libros a disposición de los alumnos son aproximadamente ocho mil.

En 1992 Yolanda Boero reemplaza a Aldo Topasio en la conducción de la Societá Italiana d'lstruzione.

En 1993 se inaugura el moderno edificio del casino, un proyecto ansiado que ofrece un servicio indispensable a nuestros alumnos, a la comunidad escolar y a la colectividad italiana.

En 1995 deja la dirección de la Scuola el profesor Albino Misseroni, tras ocupar el cargo durante las tres décadas de mayor crecimiento y expansión. Lo reemplaza el profesor Miguel Canales López.

En 1996 se da forma concreta al ambicionado proyecto de actualización en el área informática, implementándose un moderno laboratorio de computación y multimedia que llevará a la Scuola a un sitial de vanguardia en el campo de las tecnologías educativas. El plan informático global de la Scuola continúa su desarrollo, habiendo ya dado importantes frutos como la implementación de una red informática y la conexión a Internet.

En 1998 se completa la construcción de la capilla de la Scuo1a y del nuevo laboratorio de biología y química.

En 1999, bajo la presidencia del Sr. Bruno Maino, se instala en el gimnasio un moderno revestimiento sintético.

En el 2000 asume la presidencia de la SIDI el Sr. José Chiappe.

En el 2001 asume la dirección de la Scuola el Profesor Bruno Barbagelata Canepa, quien se desempeña en el cargo por tres años.

A comienzos del 2003 se inaugura la sede de la Scuola en Viña del Mar, ubicada en el barrio Miraflores, impartiendo inicialmente enseñanza en los niveles de Pre – Giardino y Giardino, con un total de 21 alumnos, y proyectada para ir incrementando año a año su matrícula y nivel de escolaridad.

El año 2004 asume la Dirección de ambas sedes de la Scuola el Sr. Hugo Campodonico Costa.
A comienzos de 2005 se realizan importantes trabajos de reacondicionamiento de la infraestructura de la sede de Valparaíso, entre los que destacan el cambio de la techumbre del gimnasio y la renovación de baños de alumnos del edificio principal y Giardino.
A fines de 2007 se inicia la ejecución de las obras correspondientes a un nuevo edificio para la sede de Viña del Mar, destinado a proporcionar las facilidades materiales requeridas para atender las necesidades propias de la enseñanza del 2º Ciclo de Educación Básica: salas de clases, biblioteca, laboratorio de informática e idiomas, laboratorio de ciencias y otras salas especiales de apoyo.
En el mes de mayo de 2008, luego de ocho años de fructífera labor, deja la presidencia de la SIDI el Sr. José Chiappe Crespo, siendo reemplazado en sus funciones por don Paolo Mazza Forno.
Durante el segundo semestre de 2008 se completan los estudios de factibilidad e implicancias de la implementación de la “Parità Scolastica” con el sistema educacional italiano, producto del cual, el Consejo Directivo de SIDI resuelve realizar las gestiones necesarias ante la Embajada de Italia para llevar adelante tal proyecto. Contando con el beneplácito de ésta, a fines de año se inicia un intenso trabajo de preparación de los programas y otros antecedentes requeridos para presentar formalmente la respectiva solicitud, con la meta de comenzar su aplicación en marzo de 2010.
En el período 2004 a 2008 se experimentan notorios avances en los resultados académicos obtenidos, particularmente en las Pruebas de Selección Universitaria y SIMCE.
A contar del año 2009 se crean dos Direcciones Académicas separadas para las sedes de Valparaíso y Viña, asumiendo la primera la profesora Sra. Carla Mazza Forno y la segunda la profesora Sra. Mónica Bracchiglione Maggiolo.
El 27 de mayo de 2009, con la presencia del Embajador de Italia en Chile, don Paolo Casardi, del Arzobispo de Valparaíso, Monseñor Gonzalo Duarte, y de la Alcaldesa de Viña del Mar, doña Virginia Reginatto, se inaugura el nuevo edificio de la Scuola de Viña del Mar.
De esta apretada síntesis podemos concluir que la historia de la Scuola está llena de proyectos y realizaciones. La innovación es una constante incorporada a nuestra tradición, que sumada al esfuerzo y entrega de todos quienes integramos esta comunidad, nos permite mirar con optimismo los desafíos del mañana.

Retribución

Los profesores y los alumnos de la Scuola Italiana han sabido responder con generosidad a tantos esfuerzos, Las pruebas son elocuentes. En los exámenes a nivel nacional el éxito sobrepasa las previsiones más optimistas; en la universidad y en el mundo del trabajo los ex alumnos, ya numerosos, se destacan; son motivo de orgullo para su alma mater, que los sigue con esmerado celo. Pero el éxito no es algo que se improvise. La Scuola puede enorgullecerse hoy de muchas glorias conquistadas con honestidad, puede incluso mirar sus errores con la tranquilidad de conciencia de saber que es ése el precio que se paga por crecer. Pero su mayor orgullo ha sido y será siempre la calidad humana de sus profesores, sobre todo aquélla de las antiguas maestras, linfa joven que brota de las viejas ramas, potente y fecunda como el primer día. Hoy algunas ya se han marchado a recibir el premio de su trabajo; otras gozan de un descanso indudablemente merecido, pero quizás no deseado; pocas continúan aún con paciencia infinita, con mística, con total dedicación, el camino trazado por un grupo de visionarios en un lejano 21 de abril de 1933.

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